Conocí a Eduardo en 2007, después de un concierto. Meses después, con una carta manuscrita, "me besaba los pies" en la postdata. En 2012 volví a verlo por última vez. Sentir que alguien a quien admiras te abraza con ganas, te mira como si fueras única, te quiere conocer más... es un regalo de los dioses. Aute fue un genio creativo y es precioso que haya dejado tanto de todo para seguir sintiéndolo cerca aunque se haya ido demasiado lejos. Junto a otros, me salvó la vida en los peores momentos que pasé en Madrid, y para eso no hay palabras de agradecimiento, sólo hay BELLEZA. La belleza de lo inexplicable, de lo mágico, de lo que no se olvida nunca. Yo me quedo con el alma de tu cuerpo.
Para ese (des)esperado futuro me encuentro trabajando ahora en varios proyectos, y para salir más reforzada a todos los niveles me estoy poniendo al día con muchas cosas: escucho música clásica, toco tanto la guitarra como cuando "me confiné" en Madrid, leo todo el tiempo, veo todas las series y pelis que puedo y, haciendo un esfuerzo muy grande, hasta intento mantenerme en forma. Pero lo más productivo están siendo los ensayos "sabineros". Y la falda muy corta es el nombre del dúo acústico que he formado con ese otro ser humano que me hace ser (demasiado) humana a mí. Debo decir que, sin querer pensar mucho en las consecuencias, nunca hubiera imaginado (y mira que me he imaginado cosas) que fuera Sabina quien (re)uniera a estos dos idiotas para un propósito común.


