martes, 25 de febrero de 2014

Cortometraje PASANDO CONSULTA

Como ya me han dado permiso para hacerlo público, cuelgo aquí el cortometraje PASANDO CONSULTA (de Jose Antonio Sande y Ángel Rueda Pozo) que fue rodado en septiembre de 2013 en Roquetas de Mar (Almería). El guión original es de Jose Antonio Sande, terapeuta floral, que después de mucho tiempo tratando con mujeres el tema del maltrato (físico y/o psicológico) decidió mostrar su experiencia en forma de corto. 
Para mí, debo decirlo, fue un rodaje difícil a nivel interpretativo por razones varias...






miércoles, 19 de febrero de 2014

Otra sesión

Entre Juan Antonio Cárdenas y Laura Montero Carranza me estoy haciendo con una cantidad de fotos maravillosas. Fotos en exteriores y de estudio para profesionalizar mi web, mi CV y armar por fin un videobook en condiciones. Cuando tenga hecha la selección de selecciones, colgaré los álbumes en mi página. Mientras tanto dejo una muestra de dos fotos de estudio realizadas por Laura Montero. Podéis ver sus trabajos en Laurais Arts, vía Facebook y también en www.laurais.com






miércoles, 12 de febrero de 2014

Primera sesión


Foto de muestra de la primera sesión de fotos realizada con Juan Antonio Cárdenas para un proyecto que puede que salga o puede que no, pero que sea como sea, me dejará imágenes tan bonitas como ésta. Sin hablar del placer que me supone posar para uno de los mejores fotógrafos de Granada. Y hasta aquí puedo leer...


domingo, 9 de febrero de 2014

Agenda

Escribo un blog porque me gusta escribir desde que yo recuerdo. Cuando era  pequeña tenía diarios. Empecé a escribir mis cosas a las 11 o 12 años. Cosas que me pasaban, cosas que quería que me pasaran, sentimientos que no sabía describir a esa edad… Me deshice de todos esos montones de cuadernos con 22 años. Pensé que como ejercicio estaba bien escribir, para reconocerme, para entenderme, pero no quería que todas esas historias cayeran en manos de nadie, y yo no necesitaba guardarlos para recordar nada. Era mi vida y la tenía en la cabeza.
Cuando retomé el hábito de escribir pensé en hacerlo de forma que si alguna vez me pasaba algo y la gente me leía, al menos les resultara interesante. Por eso en mi blog cuento algunas cosas y hay muchísimas otras que las escribo pero no las publico. Las guardo por ahí y al cabo de un tiempo las borro. Siempre se me dio mejor escribir que hablar. Y como las cosas hay que soltarlas a veces y no las digo, las escribo.
En este blog hay mucho de mí, pero trato de contarlo desde cierta madurez, con un poco más de estilo, si se puede decir así. Al principio quise enfocarlo para dar información sobre mis proyectos profesionales a quien quisiera seguirme, pero cuando me abrí la página web, que es donde está todo mi trabajo, dejé esto para mezclar un poco todo: actividad, mundo interior, inquietudes, proyectos… Así que siguiendo esta línea voy a colgar aquí un vídeo que he grabado para el casting de “The Third Place”, una web serie madrileña que anda buscando actores para la segunda temporada. Seguramente mi vídeo se hará público en el Facebook de la serie la próxima semana. El resto de actividades las tengo colgadas en la agenda de mi página web. Os remito a ella para que la tengáis en cuenta porque sé que mi blog recibe más visitas, y la verdad es que con Teatro del Azar nos estamos moviendo mucho para crear un ciclo permanente de espectáculos y necesito que esto salga bien para que al menos me entre algo de pasta. Así que a quien le interese, apuntaros las fechas y venid a vernos para que podamos seguir programando bolos:

http://mariabeba.wix.com/beba-jimenez#!agenda/cvbc


VÍDEO CASTING "THE THIRD PLACE"




lunes, 3 de febrero de 2014

Visión de futuro

Hay gente que llega, entra en tu vida un instante y se va. Ese instante puede cambiar algo, puede cambiar mucho o poco, puede cerrar una puerta, abrir una herida o cambiarte de rumbo. Y no siempre depende de la intención con que lo hagan. A veces depende más de cómo lo recibas tú. La vida de cada uno está conectada con infinitas cosas de forma tan compleja que una persona, en un instante, con una sola palabra o incluso con su silencio puede modificar mil situaciones a la vez sin ni siquiera tener conciencia de ello. 

En una misma semana he tenido que asimilar tantas decepciones de distintas personas, que ya ni me sorprendo de lo chunga que puede ser la gente. Gente que apenas conozco pero que no me dieron razones para desconfiar, de entrada... La culpa es mía por hacerme ilusiones antes de tiempo, que parezco la lechera del cuento, pero cuando te viene una detrás de otra es como “bueno, vale ya no?”. Se hace realmente jodido… Entre los que te dicen que sí y luego que no, los que se aprovechan de tu trabajo y después no solo no cuentan contigo sino que además te lo restriegan,  los que hacen mal las cosas y te acaban salpicando y los que dicen “ya te llamaré” y no llaman nunca… es agotador, en serio. No se juega con la ilusión de la gente, nunca, bajo ningún concepto. Eso es algo SAGRADO. Y al final piensas que de todo se aprende, y que no volverás a confiar en nadie, pero ¿cómo lo ves venir? Una mala experiencia con una gente no significa que siempre sea así, que paguen unos por el daño que hicieron otros… No, no es así. Solo queda cruzar los dedos para que las futuras experiencias sean distintas, más satisfactorias, menos cabronas… 

Este mes de febrero está tan repleto de cosas que he tenido que abandonar las clases de danza. Un poco por curro y un mucho porque no me alcanza el dinero. Estoy sacrificando un montón para ahorrar: no salgo, no voy a ver teatro, no quedo con nadie, no me compro nada, no pago clases… El año pasado invertí muchas pelas en cursos; este año lo que necesito es trabajar y que me paguen por ello. Y no me bajo del toro. Un "no" para un trabajo gratis (un "no", después de un "sí"...) me recordó que no estoy para hacer nada por amor al arte. Al menos no en estos momentos. Fue como un toque de atención a tener en cuenta. 

Mi CV está hoy en proceso de selección para un trabajazo que si me saliera... ay, si me saliera. Pero como la suerte me odia y lo más seguro es que no me llamen, ya me he comprometido a otro trabajillo, mucho peor pagado, pero que al menos me mantendrá a flote y, lo más importante, activa. En cualquier caso, podría tirar con todo sin problema. De hecho, eso sería lo ideal!

Agarrándome una vez más a pasiones que me ayuden a olvidar ciertas carencias me refugio en el teatro, sesiones de fotos, y animaciones varias. Barajo tantas cosas que, por fuerza, alguna me tendrá que salir, aunque solo sea por insistencia. 

Espero “pacientemente”. Algo recogeré… 

sábado, 25 de enero de 2014

El otro lado


Hacía demasiado tiempo que Mauricio no estaba tan nervioso como aquel 13 de diciembre. Tanto que ni se acordaba de lo que se sentía... Andaba de un lado para otro, mirando el reloj, contando las horas. Frente al espejo acomodaba el cuello de su camisa impecablemente blanca y almidonada, hacía y deshacía una y otra vez el nudo de su corbata, y sacudía las inexistentes pelusas de su traje negro. Se había perfumado un centenar de veces y había recortado su bigote con esmero, el cual no dejaba de peinar con insistencia a medida que los nervios aumentaban. Ensayó diferentes posturas de recibimiento y memorizó unas palabras que él mismo había escrito.
 “¿Por qué no lo dejas ya?”- preguntó Hilario con desgana- “Es mejor que la recibas de forma natural, como te salga”. 
Hilario era el mejor amigo de Mauricio. Había permanecido soltero toda su vida así que decidió instalarse con Mauricio en la misma habitación hasta que Adela llegara. “Tú no puedes entenderlo”- respondió Mauricio sin dejar de mirarse al espejo- voy a reencontrarme con mi mujer después de diez años. Hoy es el día más importante de mi...”. Hilario lo interrumpió con una sonora carcajada - “Siempre fuiste un sentimental, amigo”- añadió sin dejar de reír. Mauricio también sonrió. Recordó que Adela le había dicho lo mismo poco después de conocerse. “¿Te gustan mis zapatos? ¿Crees que resistirán? Pienso bailar con ellos toda la noche...”- dijo Mauricio lustrándolos por enésima vez con un pañuelo. 
“¿Y se puede saber de dónde vas a sacar la música? Porque a menos que cantes tú... no conocemos a ningún músico en este ala”, puntualizó Hilario mientras hojeaba una revista vieja. “Ya he arreglado eso. Reservé el salón central y he reunido una banda”.

Faltaba poco para el gran momento. Mauricio se fue al salón para asegurarse de que todos estaban en sus puestos. Los improvisados músicos cogieron sus instrumentos y se pusieron a ensayar. Había una gran mesa preparada con centros de flores de colores diferentes, y un par de candelabros en los extremos. Platos fríos y variados culminaban el ágape. Aún faltaban los invitados, que para sofoco de Mauricio, se estaban retrasando. Un par de amigos de la infancia se ofrecieron para hacer de camareros. Hilario dijo que iba a buscar a los demás para que se apresuraran y minutos después llegó con toda la multitud. Los primeros en ocupar sus puestos fueron los padres y suegros de Mauricio, seguidos de sus cuñados y de su único hermano. Los demás parientes y amigos se acomodaron en las mesas señaladas. El último en entrar fue Hilario que sostenía en sus brazos a un niño de seis meses. 
A las diez y veinticinco de la noche, un señor pálido vestido de esmoquin, con  ojos saltones y peinado con raya en medio anunció la llegada de Adela. El corazón de Mauricio parecía desbocado, le latía con más fuerza de lo que imaginaba, y se le humedecieron los ojos en un segundo al no poder contener la emoción. Se abrió la puerta, y entró Adela perfumando la habitación con el olor, aún reciente, a flores frescas que se había quedado impregnado en su piel. Su cara de sorpresa, con los ojos como platos y algo pálida, delataban la conmoción del reciente viaje cuyo destino no terminaba de asimilar. Miró con una mezcla de timidez e inquietud a todos los presentes, pero fue al ver a Mauricio, de pie, sonriendo y con las lágrimas saltadas, sosteniendo a su hijo en brazos cuando por fin se dio cuenta de lo que pasaba. Recobró el tostado color de su piel, y toda la energía que alguna vez tuvo y corrió con los brazos abiertos hacia Mauricio y su pequeño Luis, llorando de emoción. Bailaron toda la noche, no pararon de bailar. Un pasodoble, un vals, otro pasodoble. 
Durmieron juntos y abrazados, con los pies rotos y el corazón pleno. Adela y Mauricio pasaron su primera noche juntos al otro lado bailando, riendo y más vivos que nunca. 

A mi abuelo, desde este lado 
(Beba Jiménez, Granada, 2011)

jueves, 16 de enero de 2014

De paseo

El 7 de enero me bajaron las defensas a ritmo de tango y pillé un gripazo que me ha durado toda una semana. Ya recuperada, he ido hoy al centro para asistir a la exposición de fotografía que Juan Antonio Cárdenas presentaba en El Apeadero.

El paseo empezó siendo gratificante; salir de casa y respirar después de una semana de encerramiento forzoso. Pero el frío y la oscuridad apretaban con recuerdos de lugares y gentes. Hay calles que chorrean melancolía por el barrio del Realejo. Me he reencontrado con personas que aprecio pero que solo me recuerdan lo que no soy y lo que nunca he tenido. El regreso fue necesario.

No pude hablar con Juan Antonio del proyecto que nos traemos entre manos porque era su noche y tenía que atender a los invitados. Y allí, en medio de una multitud de gente que conozco pero no conozco, estaba yo mostrando mi mejor cara sin revelar ningún fondo.

Mientras volvía me cuestionaba todo. Sobre todo se me repetía en la cabeza una pregunta que me hizo una de las chicas que estaba allí “¿Tú en realidad qué eres?”. Me hizo hasta gracia… ¿autodefinirme? Pues no sé… soy Beba. Si tienes un rato te cuento más…