domingo, 13 de septiembre de 2015

Aquí y ahora

Y con el ya cercano cambio de estación, yo me resfrío y descubro nuevos cambios a mi alrededor. Cambios ajenos que me hacen pasar página con alegría y especialmente con alivio, el alivio de saber que al final cada cosa se pone en su sitio, y nadie sufre y el mundo vuelve a ser un lugar agradable. Cerrado definitivamente un capítulo de mi vida, no puedo sentir más que un infinito agradecimiento a quien quiera que tire los dados en este juego. Parecía imposible, pero se ha logrado.
Y a pesar de los mocos, en unos días empiezo un nuevo rodaje, retomo los ensayos con "The Happy Fish" y me reúno con el grupo de actores del ayuntamiento para intentar darle forma a algún proyecto teatral. Y como la experiencia es el mejor aprendizaje me veo saliendo de otros lugares donde ni estoy cómoda ni valorada, y la verdad, no necesito "situaciones difíciles", que para eso ya está la crisis...
Me envuelvo en tabaco de liar (eso es lo que hay...), y yerba, y música, y guau-guaus y pío-píos, y hago de mi casa el mejor lugar. Porque todo eso es lo que menos espacio ocupa en mi maleta pero lo más valioso que hay en ella. Y aunque el otoño amenace con llegar antes de tiempo, hoy hace calor y quedan días de verano para gastar ropita, salir al balcón, sentarse en las terrazas y dormir en bragas. Con ese ligero olor a junio me enfrento con ganas (y sola) al caótico septiembre.
No sé si consigo transmitirlo pero hoy, todavía, me siento con ese "algo" que tanto me gusta compartir, a veces demasiado, pero el riesgo no es mío sino de quien se deja.
Aprovecho esta entrada para anunciar que mi página web ha sido actualizada hace unos días, así que pasaros a verla y cualquier comentario por privado, como siempre.

www.mariabeba.wix.com/beba-jimenez

sábado, 12 de septiembre de 2015

Ordenando el cajón

Septiembre es un mes de cambios, un mes para renovarse. Siempre lo he sentido así. Parece ser el mes estrella para que algunas cosas empiecen y otras acaben. Algunas de las cosas con las que voy a acabar me llevan a empezar otras nuevas y ojalá alguna de ellas me salga medianamente bien y no me sienta más desubicada de lo que ya estoy. En realidad, cuando me veo en este tipo de situaciones me vengo arriba, y nada como verte en las malas para saber con quién cuentas; es un buen filtro, supongo. En los últimos meses, mucha gente me ha sorprendido para bien y para mal. Incluso yo me he sorprendido a mí misma. Me siento con la fuerza y la capacidad de hacer lo que muchos no se atreven, y no es la primera vez... ya me he demostrado en otras ocasiones hasta dónde llego si me lo propongo. Ahora tengo el ojo puesto en Madrid, y me da miedo, más miedo que cualquier cosa que haya hecho hasta ahora, pero el miedo puede ser un factor interesante que juegue a favor a veces, y la necesidad, el mejor motor para generar cosas. Por suerte, no estoy sola aunque me agarre esa sensación por momentos. Hay gente que se porta tan bien conmigo que nunca tendré cómo agradecer su generosidad.
Tras años enteros de paz y estabilidad he decidido desordenar voluntariamente mi vida con el único objetivo de alcanzar una posición que me permita vivir (y no malvivir) de mi trabajo, sacrificando sin duda muchas cosas. El trayecto Granada-Madrid-Granada lo repetiré a menudo en los próximos meses. Ya lo hice hace un par de semanas; primera toma de contacto. Y entraré poco a poco, ahorrando lo que pueda para no tener que vivir en un piso de 15m2 donde el váter esté dentro de la ducha y ésta al lado del sofá. Tengo hasta diciembre para organizarme entre clases, ensayos, proyectos en el aire, desapego... Ahora me quedo un mes sola, como anticipo de lo que me espera, y no podía haber llegado en mejor momento. Pero una no se siente sola en Granada. La ciudad en la que vives, cuando ya la conoces, es como un enorme piso compartido donde puedes disponer de la intimidad que quieras así como de la compañía que necesites. Pero no ocurre eso en Madrid. Hay un largo proceso de adaptación antes de sentirte como en casa. Y cualquier ciudad, por bonita que sea, se presenta hostil para la gente insegura como yo. Me pasó algo parecido cuando llegué a Granada con 18 años... Cuestión de echarle huevos y saber dónde quieres estar, claro que en mi caso no es que quiera estar en Madrid. Siempre me ha parecido una ciudad de solitarios, gris, ruidosa, donde la gente siempre tiene prisa y no te conocen ni tus vecinos. Una ciudad que despierta con empujones para subir al metro, avalanchas de personas cruzando las calles, y tráfico, y accidentes y atentados. Donde no existen las tostadas, ni las tapas, y los churros son congelados. Una ciudad donde para que te hagan caso tienes que tener más cara que espalda, ser "así de chula", y no dejar que te pise ni dios. Pero, a pesar de todo, es allí donde hay que estar. Parece parada obligatoria si quieres trabajar como actriz, así que me iré aunque sea poco a poco, perdiéndome en las calles, equivocándome con las líneas del metro, soportando la frustración de todas las negativas que voy a recibir y de tantos que se van a querer aprovechar. Aunque lo que más me asusta es no encontrar la manera de llevarme a los que viven conmigo, pero la buscaré...
Lo que tengo claro es que no puedo pensar mucho más allá de hoy. Tengo que ordenarme para tirar con todo lo que tengo ahora aquí, y cuando ese cajón esté ordenado, seguiré con el de abajo.



lunes, 24 de agosto de 2015

Refresca

Hace ya días que hay que taparse con la sábana para dormir. Hoy, concretamente, me ha despertado una suave brisa casi otoñal y hasta la sábana me ha parecido poco. Refresca. Y lo primero que oigo por la mañana es el canto de Robin y los pasos de Luna por el pasillo. Y cuando te levantas pensando que toda la raza humana es un asco, son estos dos bichos los únicos que consiguen hacerme sonreír. Luego desayunas en silencio, mirando a lo lejos por los cristales del balcón y te preguntas por qué piensas así. No toda la raza humana es un asco, pero yo siempre he sido muy exagerada, y tiendo a generalizar por culpa de unos pocos. Me cabrea que haya gente que no cumpla su palabra, que tenga un puesto de cierta importancia y trabaje mal, que hablen por hablar dándoselas de algo que desde luego no son. Gente desconsiderada, chapuceros y mentirosos... eso es lo que me he encontrado últimamente en cuestión de pocos días. Siempre se equilibra la balanza con los que no son así para nada, que también existen y que también conozco, pero como casi siempre, lo malo pesa más. En cualquier caso, no puedo quejarme, me siento bastante plena en general con mi vida, con todo lo que estoy consiguiendo solita, con lo que tengo... e incluso con lo que me falta, porque si lo tuviera todo no habría metas, y las metas son buenas, te hacen levantarte por las mañanas, con o sin frío, y te obligan a inventar, a seguir trabajando, a "tirar palante". Entre mis próximas metas está el desarrollo de la banda "The Happy Fish". El viernes estuve con Willy tomando algo en el Campo del Príncipe y apareció Stik, que había venido desde Escocia a Granada unos días. Surgieron ideas muy interesantes, y sobre todo, ganas de empezar a desarrollarlas. Creo que hasta mediados de septiembre no estaremos los cuatro componentes juntos, pero hay trabajo que hacer en solitario. Por lo demás, a parte de algún bolo en octubre, tengo ensayos y clases, y muchas ganas de empezar con todo. No sé si prosperará la idea de montar algo con los compañeros del ayuntamiento (ojalá que sí) y tampoco estoy segura de lo que pasará con las chicas de "Lúcidamente Ebrias", pero sacaré adelante todo lo que de mi dependa y si no con unos, será con otros.

lunes, 17 de agosto de 2015

Abarcando y apretando

A pesar de que no he pisado la playa todavía, el verano no se está portando mal. A nivel de trabajo ha estado más flojo que otros años pero he hecho cosillas interesantes.
El fin de semana del 8 y 9 de agosto estuve en la Feria Medieval de Padul con Marta Píriz y Ángel Salanueva haciendo espectáculos de animación. Fue una experiencia divertida. Nunca había estado en ferias medievales, y las propuestas que llevamos gustaron mucho. Me pagaron bien y además aprendí las técnicas básicas del bufón escénico. Conocí a gente muy guay allí, entre feriantes y público, y me demostré a mí misma, una vez más, que puedo salir airosa incluso en las circunstancias más extrañas. Cuestión de echarle huevos.
Mañana, 18 de agosto, me voy hasta Dólar a por un nuevo reto. Pepe Ríos da un recital de poesía y me propuso participar en él como bailarina. La idea no me terminaba de convencer porque yo no soy bailarina profesional, pero cuando me mandó las canciones y visualicé el formato del bolo pensé que sí podía hacerlo. Sobre todo porque si Pepe y otra gente confiaba en mí, por qué no hacerlo yo... Así que me he tirado a la piscina. Estoy más nerviosa que de costumbre, especialmente porque hay mucho de improvisación y a mí me gusta llevar las cosas bien atadas, pero ya no hay marcha atrás, y en realidad creo que puede salir algo digno de ahí; si no lo hago, nunca lo sabré. El bolo es a las 22:00h en la Plaza del Pilar, dentro de la primera edición de Jornadas Culturales de Dólar.
Pronto aparecerá en el Ideal de Granada una entrevista que me hizo hace unos días Miguel A. Alejo, donde hablo no solo del recital de poesía sino también del grupo de swing, The Happy Fish, y del corto "MAL" de Jorge Onieva. De hecho la entrevista me la consiguió Jorge por el tema del corto, aunque Alejo ha preferido centrarse en mi persona y hablar de mis trabajos en general. Probablemente salga la nota mañana.

domingo, 26 de julio de 2015

MAL

Casi terminado el rodaje de "MAL" (Miedo Aflicción Locura) ya estoy pensando qué será lo próximo. Las cámaras me crean adicción. Este trabajo me ha gustado mucho a pesar de que estuvimos todos casi 24 horas sin dormir. Fueron dos días intensos y cansados, pero sarna con gusto no pica. He conocido gente estupenda, que trabaja bien, gente agradable que te hace las cosas fáciles. En mi caso, era la primera vez que tenía una escena de cama y estaba nerviosa, y al final fue la más divertida de rodar (Nota: NO salgo desnuda). Probablemente esté listo para octubre y tengo grandes esperanzas en que se le dé el reconocimiento que merece. Hay un equipo detrás que vale mucho (el equipo de delante también...) y eso le da calidad al corto. He trabajado con profesionales y con estudiantes y empiezo a distinguir bien los trabajos de unos y de otros. Tuve una charla con Carlos Pereira, compañero de escena, y entendí que a veces es mejor decir que no a ciertos "trabajos", forma, quizás, de que te valoren más cuando se trate de proyectos importantes. Hasta ahora es verdad que no he rechazado casi nada, en parte por el mono de actuar y en parte por adquirir mayor experiencia, pero es cierto que llega un momento que te quema. Hay que poner muchas cosas en la balanza y preguntar más. La decisión dependerá de lo que digan las tripas, pero siempre sabiendo lo que hay y teniendo claras las razones para hacer algo o dejar de hacerlo. Con mi nuevo look y mi nuevo chip, empiezo a tirar balones fuera de Granada, ahora más que antes. Nunca se sabe dónde va a caer, pero con suerte, puede que metamos un gol.






domingo, 19 de julio de 2015

Esos días de verano

Disfrutando del verano tal como se presenta. Tengo trabajos y ensayos, proyectos por desarrollar, clases. Solo me aburro en casa, entre el calor y el poco que hacer pero, por suerte, esos momentos son los menos.
La semana que viene comienzo el rodaje de un nuevo corto que tiene muy buena pinta. Se llama Miedo Aflicción Locura, y lo dirige Jorge Onieva. Un trabajo que me estoy tomando muy en serio porque le veo buen futuro. Ya tengo el teaser de A Solas y el corto Recuerdos, aunque no puedo publicarlos aún. En ambos tengo una corta participación pero todo suma. Si todo va según lo previsto, este verano rodaré también un videoclip y otro corto con Onieva. A parte, sigo ensayando con mi grupo de swing: The Happy Fish. La semana pasada nos reunimos los cuatro componentes: Willy James, Stik Cook, Alba Mata y yo, y parece que la cosa va a salir bien. Al menos, a nivel personal, me siento satisfecha con el desarrollo. Me gustan las canciones, me gustan mis compañeros y me motiva muchísimo cantar en este grupo.
En agosto, que es el mes oficial en el que todo se para, yo (gracias a dios) sigo trabajando. Tengo una feria medieval en Padul para una animación de dos días (8 y 9 de agosto), y del 4 al 14 tomaré clases de danza clásica y contemporánea. El tiempo de ocio lo aprovecharé para eso que tanto me gusta de no hacer nada, sobre todo porque en septiembre voy a estar a full. Comienzan los ensayos de Macbeth, Lúcidamente Ebrias y seguimos con los de The Happy Fish, y en octubre me apunto (bueno, ya me he apuntado) a clases de Cine (¡por fin!) y de Teatro Gestual en la Escuela Remiendo Teatro.
De mientras, todo lo que sale me interesa: visitas nocturnas al cementerio para ver a mi amigo Javi, quedadas con amigos, playa, río, el Corral del Carbón y lo que se tercie. Además, hace unos días recibí un regalito "caído del cielo". Se llama Robinson Crusoe (Robin para la familia) y es un agapornis bebé, precioso, que se ha debido perder. Ya ha encontrado su sitio...
Dejar algunas cosas en el pasado y mirar hacia adelante me ha hecho bien. Aún así, hay cosas que todavía tengo que resolver pero supongo que lo haré cuando sienta que es el momento. Ahora estamos en esos días de verano en los que es mejor pasar un poco de todo.

viernes, 3 de julio de 2015

Black floor energy

Hacía años que no sufría tanto el verano. El calor aplastante que tenemos y que va en aumento hace imposible cualquier tipo de actividad física. El simple hecho de levantarme de la cama ya me cuesta horrores. Voy de un lado para otro cual lagartija, incapaz de mover más músculos que los necesarios. Todo cuesta demasiado, y eso no ayuda a mi estado de ánimo al que ya he calificado de black floor energy. Se juntan muchas cosas para sentirme así. Nunca me gustaron los parones, los cambios, los finales. Readaptarme a las circunstancias es un ejercicio que no va conmigo por el esfuerzo interno que requiere. Dejar que todo fluya es la filosofía de mucha gente para estos casos y seguramente estén en lo cierto, pero yo no soy de pasar de todo, que es lo que a mi me sugiere eso de "dejar fluir". En cualquier caso voy a probarlo, que para mandar algo a la mierda siempre hay tiempo.
Dicen que la vida no te da lo que quieres sino lo que necesitas. Si eso es cierto, puede que muchas de las cosas que me están pasando últimamente tenga sentido, tanto las buenas como las malas. Soy persona de desanimarme con facilidad, aunque eso de "con facilidad" no lo tengo tan claro. Me desanimo porque tengo razones que me pesan, y que a lo mejor una persona happy flower lo mismo aguanta mejor, pero yo no. Tras el último bofetón de realidad, de una serie que ya empezaba a ser larga, he decidido cambiar mi actitud, pero eso no quita que, como ser humano, no sienta el dolor de las ostias. Lo veía todo muy bonito desde mi nube y volver a poner los pies en el suelo me ha mostrado cosas que no quería ver. Pero a fin de cuentas esa es la realidad, y no querer aceptarla es un gasto de energía agotador e inútil. Así que en lugar de lamentarme por lo que no tengo o cagarme en la gente que pasa de mí, mejor será valorar lo que sí he conseguido y agradecer a los que sí me dan una mano, y me ayudan, y confían en mí. No sé por qué siempre tendemos a darle más importancia a lo malo, por qué una mala crítica pesa más que mil felicitaciones, por qué el rechazo de unos pocos tiene más fuerza que el apoyo de muchos. Por la razón que sea, parece que lo malo siempre es más fácil de creer. Sea como sea, nadaré a contracorriente para despegar del black floor y alcanzar el white ceiling, agarrándome a todos los salvavidas que encuentre en el camino, y lo demás... pues que fluya, que yo mientras tanto me voy de rebajas, siembro semillitas, paseo a mi perra, y sigo trabajando. Y donde la energía no acompañe, desconecto y punto, que por algo será.