Hoy me he levantado con ganas de hacer mil cosas, y cuando me entra la urgencia lo quiero hacer todo a la vez (será para compensar los largos tiempos muertos en los que no hago "nada"). Lo curioso es que justo anoche pensé en abandonar muchas cosas, soltar el control de aquello que se me hace difícil, PASAR, en definitiva... Y además, decidí hacerlo sin pena ni culpa, sin remordimientos, sin sentir que me rendía. Simplemente, necesitaba cerrar un capítulo y centrarme en otras cosas (en mí, básicamente). Y sin embargo, al despertar hoy, un huracán de ideas le ha dado la vuelta a esa supuesta etapa de paz a futuro que apenas me ha dado tiempo a vislumbrar. Es como si, mientras dormía, se me hubiese reseteado la mente, encontrándomelo todo archivado en carpetitas perfectamente ordenadas al despertar.
En menos de dos semanas tengo que escribir un guion y dos artículos, preparar una canción, cerrar distintos proyectos con distintas personas, llamar a varias puertas, y meterme en ensayos y preproducciones si todo va bien, porque después de semana santa tendré el tiempo justo para cualquier cosa que no sea viajes y más viajes, que por un lado está bien porque es dinero y el dinero es una de las muchas cosas que necesito para poner en marcha todo lo demás.
Es mucho abarcar, pero si me tengo que rendir algún día, quiero haberlo intentado todo antes.
Y en medio de todo este torbellino, el cielo me recuerda que ya es primavera, y a mí se me antoja taaaaan bonita. Mi romántica visión de la vida me lleva a imaginarme escenarios maravillosos, llenos de momentos maravillosos y cerquita de personas maravillosas, desenterrando por fin ese tesoro que la nieve escondía. Y me da por cortarme el pelo, y ponerme menos ropa, y hacer cambio de armario, y sacar potingues y mancuernas para estar a la altura de lo que viene. Y gastar... gastar esos pocos ahorros en cosas que me gustan aunque no las necesite, porque soy así de derrochadora.
Miedo me dan estos arranques de vitalidad míos, pero algunas veces me llevan justo a donde necesito ir. Y si me equivoco, ya no me preocupa tanto. Bastante pre-ocupada estoy ya. De últimas, siempre me quedará el plan B, ése en el que cierro un capítulo y en vez de empezar otro, me mudo de libro, y me baño en la playa en invierno, y me dejo vivir sin esperar más primaveras.


No hay comentarios:
Publicar un comentario